“El pintor de batallas” inmersión en el periodismo gráfico de guerra

Arturo Pérez-Reverte nos ofrece en su novela El pintor de batallas una mirada crítica hacia el fotoperiodismo bélico, adentrándonos en las atrocidades de la guerra y la constante batalla entre el ego y la fragilidad del ser humano.


Andrés Faulques es un fotoperiodista de guerra retirado cuya única mirada futurista reside en pintar en las paredes de un faro aislado, la fotografía que nunca pudo capturar.


La loca Meg, obra de Pieter Brueghel el Viejo (1562), posible interpretación del mural de Faulques descrito por Perez-Reverte.

Marcado por las escenas de muerte, dolor y desolación fruto de la guerra, añadido a la pérdida de un amor, Faulques decide dejar atrás su trayectoria como corresponsal de guerra y aislarse en un viejo faro lejos de todo contacto con la civilización con el fin de luchar contra los malos recuerdos y los fantasmas del pasado. A través de su objetivo capturó las facetas más atroces de la guerra, viendo la muerte y la violencia de cerca. Cubrió la Guerra de Bosnia, conflicto cuyo fantasma, a pesar de creerle enterrado para siempre, llamará a las puertas de su sagrada torre convertida en taller de pintura, amenazándole de muerte.


Representación teatral de la novela, dirigida por Antonio Álamo. En la imagen, Andrés Faulques (interpretado por Jordi rebellón) e Ivo Markovic (interpretado por Alberto Jiménez) delante del mural del pintor (obra de Ángel Haro).
Fotografía de Gerardo Sanz.

El fantasma en cuestión, Ivo Markovic, es un antiguo combatiente croata en la Guerra de Bosnia cuyo rostro dió la vuelta al mundo mediante una fotografía que el propio Faulques le hizo en pleno combate. En esta fotografía se concentra gran parte de la trama de la novela. Por una parte, a Faulques le permitió llegar a la fama y ganar prestigio y beneficios económicos generados por múltiples premios de fotografía y periodismo, y por otra, a Ivo le arruinó la vida por completo.


En esta novela, Pérez-Reverte nos invita a reflexionar sobre las posibles consecuencias que pueden suponer la publicación de ciertas fotografías así como la existencia de un choque constante y paradójicamente complementario entre la observación objetiva, encarnada por Faulques y la realidad de la guerra, representada por Ivo. Faulques vió la guerra, Ivo la vivió.


“La fotografía considerada como arte es un mundo peligroso: nuestra época prefiere la imagen al sujeto, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser”

Fragmento de El pintor de batallas

Entre otros temas, en El pintor de batallas se aborda el papel de la fotografía en los finales del siglo XX y principios del siglo XXI, siglo de la imagen por excelencia. Hace hincapié en las cualidades superficiales y hedonistas atribuidas a nuestra sociedad en la cual priman las superficies sobre las profundidades.

Además de tener un valor casi autobiográfico -Pérez-Reverte fue corresponsal de guerra antes de ser conocido por sus destrezas narrativas-, El pintor de batallas es una novela donde Arte, muerte, amor y cruda realidad forman un cocktail cuyo sabor amargo nos invita en cada página a la reflexión sobre el papel de un periodismo humano en tiempos de guerra.

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